Vientos esperados de 9 a 10 nudos, pero no hubieron más de 9 con media de 7 y rachas de máximo 10 nudos. Tabla formula experience con mi exquisita y apañadora vela, auspiciada por windsurfingChile, de Formula experience 8,5 mts, trimada para salir a planeo con 8 nudos de viento, botavara a tope, pie de mástil pegado hacia los straps, líneas largas y perfil velico, con el outhaul suelto entero desde el puño de escota, haciendo máximo el power de la vela, casi tocando la botavara, y una pulgada menos de tensión en el downhaull del pie de mástil, provocando que la parte superior de la vela o baluma, pierda menos área de presión, pudiendo de esta forma salir a planeo con rachas de 8 a 9 nudos y mantenerlo con viento aparente de 7 nudos. Ah, y lo mas importante para salir fácil a planeo es tener el tensor del pujamen, bien tenso, formando una arruga en el paño, que operando con viento, forma un saco en el paño, entre la botavara y la tabla.
La salida del viento fue tarde a eso de las 3:30, soplaban de 6 a 7 nudos en la orilla, con entrada de trenes de olas de dos a tres metros, lo que nos ponía bastante nerviosos a ambos, (tomando las precauciones necesarias para no romper equipos), los nudos de viento fueron medidos con anemómetro de mi compadre y partner, Claudio Azua, que estrenaba la misma vela mía, una Severne, de tres cambers, pero de 9,7 Mts, sobre su formulera.
Claudio, entro antes que yo a probar suerte con su equipo nuevo, nervioso pero feliz de tener una vela tan grande para tan poco viento, yo detrás, lo seguí y también pude salir a planeo, con la primera rachita y lo mantuve por tres piernas, hasta que decidí, salir mar afuera, tractoreando, ya que igual se veían rachitas, así que apenas tome una racha, fue la maldición misma, inmediatamente pase a modo Varela on fire, y de caliente, termine corriendo tumbos de 6 metros que entraban, frente a la cueva del pirata en Loncura, pudiendo practicar salidas a planeo, en la pared del tumbo con siete nudos de media, que por la aceleración de la ola, aparecía una mayor presión con el viento, por el empuje de la ola, pudiendo surfear, tres tumbos hacia tierra, haciendo piernas de app una milla, para volver tractoreando a salir mar adentro, sorteando los tumbos que eran paredes de agua enormes, pero maravillosas. Que sabiendo utilizar su fuerza, en popa, puedes salir a planeo y planearlas en diagonal, manteniendo el planeo con su inercia, por largos ratos… Tantos largos ratos, que se me fue la hora y con ella el viento, me asuste un poco, cuando vi que al sol ya le faltaba poco para el horizonte, quedandome sin viento y sin luz, así que, respirando profundo, pude pensar mejor, sacarme el modo on fire y decidir hacer autorescate, desarmando el equipo, poniendo, botavara y vela entre mis piernas, para el mástil armado, e ir remando con este, arriba de la fomulera. Ya casi llegando a los pesqueros, fue cuando aparece un gomol carrozado con aluminio casi como el arcángel de la marina, pero con motores fuera de borda de la marina mercante, visiblemente maniobrando en el horizonte, que me buscan frente a la cueva del pirata, para después encontrarme supeando casi llegando a Quintero, para ponerse al lado mío y preguntarme si estaba todo bien, ya que yo seguía remando. Le dije que si gracias, el se ofreció a llevarme, a lo que definitivamente acepte por la hora, así que me llevo a la orilla en Loncura, nos sacamos fotos y selfies con los sobrinos del capitán y quedamos todos amigos, ya me conocen en Quintero, jajajaja.
Tremendamente agradecido, de tener el respaldo del marino que me ayudo, de una calidad humana y trato inigualable. Se nota de lejos, cuando te encuentras con un marino, su trato de respeto y buenos modales. Es el Chile que quiero y que siga creciendo con ese cariño para todas las nuevas generaciones.
Espero les haya gustado el reporte. Nos vemos en el agua.
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